jueves, 13 de octubre de 2011

Unos llegan, otros se van.

Hace dos días me llego una noticia algo inesperado. 
La persona más fuerte (en apariencia) de la familia de mi madre, nos dejaba para siempre. 
Creo que yo aún no me lo acabo de creer. Hasta que no vuelva a ir al pueblo y vea que ya no voy a tener esos tomates tan buenos, fresas (de las deverdad, de esas pequeñitas y sabrosas) en pleno mes de agosto, las bromas que no sabes si te las dice para meterse contigo o para reiros juntos... 

Sí, yo con él nunca he llegado a tener mucho cariño. Pero recuerdo que con mi abuelo se llevaba muy bien. Siempre estaban juntos en la huerta, con sus cosillas, planeando cosas, haciendo chistes... en fin... el comentario ha sido: ahora estarán juntos. ¿El cielo existe?

Tan solo hacía una semana que nos llegaba la noticia de que habían indicios de que tuviera leucemia. No sé si es mejor que hubiera aguantado con la enfermedad, o que esto haya pasado para hacerle un favor a él y a todos los suyos, (ya que esta enfermedad arrastra a todos los de su alrededor). 

De todas formas, pasará como con mi abuelo. Siempre te mencionaremos y nos reiremos porque siempre estarás presente de una forma u otra. 


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