Cuando llego a casa después de unos días lejos de la realidad, empiezo a buscar algo malo de esto. Sí, el mayor problema es la distancia, pero aparte, algo tuyo que me haga dudar o decir esto no me gusta.
Este fin de semana lo he encontrado: el móvil nunca será muy amigo tuyo.
Por lo demás ¿cuántas veces he conocido a alguien que me da más de lo que espero? Sólo esta vez.
Mis anteriores relaciones no han sido camino de rosas. Por no decir que no han sido nada románticas.
Nunca he ido cogida de la mano por la calle, ni me han parado en mitad de la calle para darme un beso, ni en los semáforos...
Nadie me ha dejado marear de tal manera como te hago a ti sin mandarme lejos pronto. Nunca he visto a un chico comerse un plato mio y estar agradecido por ello como a ti.
Todo esto, y mucho más, me lo das.
Y mis dudas y mis enfados por no tener noticias tuyas se van cuando oigo tu voz a través de tu enemigo.
No más dudas sobre lo nuestro.
Tampoco será un camino de rosas, pero intentaremos cortar todas esas espinas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario