Después de más de un mes vuelvo para resumir un poco lo que ha sido el verano del dos mil doce.
Empezamos con un mes de julio de preparativos para una mega fiesta a mis padres.
También fue algo casero, ya que sólo salí un martes, un viernes y un sábado de fiesta.
Llega agosto y con él, el Arenal Sound.
El primer día me quería morir. Pero todas las experiencias, conciertos, convivencias, canciones, despertares, dormires (sí, me la he inventado) han valido la pena. El año que viene seguro que vamos y el primer día diremos que somos tontas etc etc.
Me llevo nuevas personas de lugares no muy lejanos. Después de esto toca un invierno de conciertos en salas.
A la vuelta, 2 días en casa y me voy al pueblo.
Si ya me quejaba de julio casero, agosto ni hablar...
En casa, sin poder salir a hacer senderismo porque hace demasiada calor cuando hay sol. Sólo de visiteo a primas y tías.
Eso sí. Mucha birra. Todos los días mínimo un botellín. Lo que ha ocasionado que deje un poco la cocacola light. Espero que con las clases no me vuelva a enganchar.
También nos fuimos un par de días a la city, cargué zapatos y camisetas.
Después en la fiesta de los primos, muchas risas, mucha birra, mucha sangría, mucha piscina y muchas avispas.
Me ha picado la primera de mi vida y espero que sea la última. Ronchón más grande que la palma de mi mano (aunque algunos dirán que eso es muy fácil).
Los días del pueblo se hicieron algo más amenos gracias a alguien que espero que se quede en mi vida mucho tiempo.
Ahora unos días en casita sola, abusando del aire acondicionado para sobrevivir a estas calores.
Tengo ganas de que llegue septiembre. Y con él, motivos para levantarse por la mañana y ganas de caer en la cama rendida por las noches.