Dentro de unas horas hará un año que lo perdí. Un fallo tonto (porque iba a velocidad reducida), eso que tantas veces te machacan en la autoescuela que no hagas.
Vas cansada de dos noches apenas sin dormir. En fin... un fallo, un momento de inconsciencia y volver a la realidad. Ver el coche destrozado y tú y tu amiga ilesas. Una vez estás bien físicamente, te das cuenta de que lo que tanto habías deseado tener ya no lo vas a tener más. El primer cochecito. Mi sexo.
Unas horas en el hospital, la visita del chico que dos días después te rompe las poquitas ganas que te quedaban de pasar un buen verano.
Vuelves a casa y no paras de darle vueltas a todo lo que ha pasado. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Qué he hecho mal?
En fin. Llegan tus padres. Papá no me habla. Mamá llora por el susto.
Por la noche te conectas y le cuentas a tus amigas lo que ha pasado.
- No puedes hacer un mundo de esto.
- Vaia mierda no?
- Cómo ha sido?
Pero no tienes ganas de responder a todo esto. Me metí en la cama y era inútil tener la mente en blanco. Noches enteras sin dormir....
Durante la semana, me intenté hacer con alguna amiga de las de clase. Ninguna me cogió el teléfono.
También con las amigas de aquí. Pero ellas sólo querían fiesta.
Pero yo no tenía cuerpo para fiestas.
Empecé a valorar lo que tengo en casa. Siempre con nuestros más y nuestros menos. Pero siempre están.
Al poco conocí a alguien, que hizo muchas noches de verano más amenas. Un año después seguimos igual.
En fin. Fue buen coche mientras duró. Hice de todo.
Reí, bebí, lloré, follé....
Ojalá todo en general mejore y pueda hacer estas cosas y muchos viajes más en algún otro coche.
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