Definitivamente, declaro mi odio eterno al verano.
¿Dónde están esas noches interminables? ¿Y las ganas de salir? ¿Y las ganas de ver a todo el mundo y no despegarte de ellos nunca?
En mí, se han ido. Ya no sé si son las ganas o las esperanzas.
Pero mis veranos son de estar en casa, sola, haciendo cualquier cosa.
Buenas tardes desde mis domingos bajoneros!
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