Aunque se hayan hablado las cosas veo inútil volver a decir las cosas.
Las promesas se quedan en nada. Los recuerdos en algo lejano. Las confidencias en cosas sin importancia.
Dicen que las amistades hay que cuidarlas. Pero, ¿de qué sirve dar si no vas a recibir nada a cambio?
Me siento muy tonta al intentar planear cosas para ver a todo el mundo y que pasen de mi cara olímpicamente.
Tendré que centrarme en lo poco que tengo, la gente que sí que da su brazo a torcer y aprender de esas personas. Al igual espero que ellos aprendan algo de mi.
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