sábado, 5 de mayo de 2012

Bienvenidos al baile de máscaras.

Al desfile de los cuerpos sin alma. 

Parece que en esta vida todo es el aparentar, ya sea estar bien, tener dinero, tener pareja, ser feliz. 
Ya no se valora la sinceridad. No se tienen en cuenta los sentimientos de los demás. Ya no se llama para preguntar que cómo vas, nos vemos? Viva whatsapp y sus conversaciones. Me encantaría que muchas personas que me preguntan ese qué tal por whats fuera de verdad, que si estoy bien se alegren de verdad por mi y que si estoy mal fueran capaces de venir a darme un abrazo.

Ya no se puede decir lo que molesta y lo que no. Si lo dices una vez a buenas no te hacen ni puto caso y si lo dices la segunda vez a malas ya es un: tranquila, que no hablándote seguro que no te digo nada que te moleste. 
VIVA LA AMISTAD. 

Aunque no he dejado de creer del todo en ella. Increíblemente, tengo un grupo de amigas con las que no hablamos de chicos, ni de movidas, ni de ralladas. Simplemente nos centramos en disfrutar del momento en el que estamos juntas, nos evadimos de todo, cantamos, bailamos y fotografiamos. El domingo nos espera una tarde luneada. 

A partir de ahora, para casi todo el mundo, estaré bien. Ni regular, ni bajonera, ni nada por el estilo. Esas contestaciones hacen que te pregunten y volver a rememorar lo que te pasa. Total, para que luego te importe una mierda... 
Eso sí, cualquier cosa que me moleste, borrar, bloquear o cualquier movida que se pueda hacer por nuestras queridas redes sociales. 
Debo de admitir que estoy muy enganchada a ellas, pero creo que nos está distanciando mucho más de las personas. O al menos, a mi. Si no fuera así, ya me habría borrado todas las cuentas y el que quisiera saber de mi, que venga a preguntarme.

Deseando que llegue domingo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario