Y mucho, cosa que a mi me deprime mucho. Lo único divertido que tienen estos días es saltar en los charcos con unas bonitas botas rojas de charol. Pero yo no tengo esas botas, y mi mamá me riñe si llego con los zapatos mojados. Tampoco es divertido asomarse al balcón a hacer fotos porque mi barrio es muy deprimente. Sólo hay fincas, ningún balcón igual que el anterior, y en cuanto ven un flash se asoman para ver si se ha muerto alguien y están los forenses haciendo fotos del lugar. Con suerte me ha dado por abrir el store del estudio y ver que se había posado una hoja de otoño sobre el balcón. Milagros aún no sé hacer, espero ir aprendiendo.
No sé por qué pero estaba muy contenta hace media hora escasa. Ahora mismo, llueve y yo tengo ganas de llover...
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